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jueves, abril 18

DINA, LA GOLONDRINA

  
  Había llegado la primavera y los campos se vestían de alegres colores pues eran cubiertos de lindas flores que perfumaban el aire con ricos y frescos olores, mientras las aves amenizaban con sus alegres trinos, los grillos cantaban sin cesar y las mariposas no paraban de revolotear .

Canción: Pra- pre-pri, la primavera... la primavera... Pra-pre-pri... la primavera ya está aquí.
                Pra-pre-pri... cantan los grillos, salen las flores... Pra-pre-pri, hay mariposas en mi jardín.

  Una linda golondrina, a la que pusieron de nombre Dina, acababa de nacer. Era muy pequeñita, tímida, vergonzosa y algo miedosa. Recién comenzaba a ver la vida y ya tenía ganas de descubrir todo aquello que le aguardaba fuera de su nido. Para poder descubrir todas esas cosas nuevas, primero tenía que aprender a volar, pero había un pequeño problema, Dina tenía miedo a volar, le daban mucho miedo las alturas y no se atrevía a salir de su nido. Allí, junto a Mamá Golondrina se sentía segura, junto a ella sabía que nada malo le pasaría, pero su mamá, cada día le decía que tenía que volar, mas ella no le hacía caso.

 El nido de Dina y su mamá estaba en un lindo balcón adornado por muchas flores y plantas, Dina se conformaba con poder observar aquellas lindas flores, no necesitaba nada más. Pero un día, vio como las otras golondrinas que por allí vivían, se iban volando y se lo pasaban muy bien, entonces sintió envidia de ellas y pensó que ella nunca podría hacerlo, nunca podría volar...

  Una mañana, pasó por allí un lindo gorrión, Tito, así se llamaba, y al ver a la miedosa golondrina tan sola, le preguntó por qué no salía, ella le dijo que le daban miedo las alturas y que no sabía volar. Tito, la animó a que intentase desplegar y mover sus pequeñas alas, pero a ella le faltó valor y no lo hizo. Tito se fue y ella se quedó llorando en su nido.
  Durante varios días, Tito el gorrión, fue a visitarla y a animarla para que aprendiese a volar, poco a poco se fueron haciendo muy amigos.
  
  Una tarde, Tito fue a ver a la pequeña Dina y decidió hacer algo para ayudar a su amiga. Se acercó a su nido y con una de sus alas, le dio un empujónLa pequeña Dina se cayó del nido y comenzó a aletear, movía sus pequeñas y delicadas alas de arriba a abajo y de repente se dio cuenta de una cosa, ¡estaba volando!, sí, podía volar como si de un avión se tratase, podía estar cerca de las nubes y volar a lado de su mamá y las demás golondrinas y también cerca de su buen amigo Tito.  La pequeña Dina estaba muy contenta, en ese instante se dio cuenta que las alturas no tenían por qué asustarla. La naturaleza la había dotado de dos bonitas alas que tenía que aprovechar.
  La golondrina le dio las gracias a su amigo el pequeño gorrión, por haberla forzado a aprender a volar y así poder disfrutar de lo que sus alas le permitían. 
  
  Desde ese mismo momento, Dina y Tito, iban a dar largos paseos volando muy cerca de las nubes y nunca más sintió miedo por nada.

Por María Celeste Orjales Prado. (18/Abril/2013)

 



 Valoración: Cuento de mi propia invención. ¿Quién no ha tenido en algún momento de su vida un pequeño Tito?. Yo sí lo he tenido y desde aquí le doy las gracias.

 Moraleja: A veces los miedos sólo están en nuestra imaginación.
 Lucha por superar miedos y salvar obstáculos, si vives aferrad@ a tus miedos, no serás capaz   de hacer muchas cosas que necesitas y te gustaría hacer. ¡Vive y disfruta tu vida!

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